Carlos Wiederhold Piwonka:
FUNDADA EN 1902. Nació en Osorno, pero en Puerto Montt inició una fructífera labor que, con gran visión, le llevó a abrir una nueva ruta comercial hacia Argentina a fines del siglo XIX. Trasladó una embarcación por piezas a lomo de mula.
Que un puertomontino haya tenido la visión para sembrar la semilla de una ciudad del otro lado de la Cordillera de Los Andes es una efeméride conocida. Menos conocida es la vida de aventuras de este pionero del comercio, que, como un verdadero Marco Polo, se atrevió a abrir rutas comerciales hacia territorios desconocidos para sus connacionales.
Esta historia comienza con la llegada a Chile en 1853 de Enrique Guillermo Wiederhold Mardof. Con apenas 17 años este alemán se radicó en Osorno, que entonces pertenecía a la jurisdicción de la Provincia de Llanquihue y en esta ciudad del sur prosperó a través del comercio e industrias que instaló en una propiedad anexa a su residencia. Fue poseedor de vapores a través de los cuales importaba mercaderías desde Europa directamente a Osorno.
No obstante, según relató años más tarde su nieto, Oscar Wiederhold Rotter en un artículo de prensa que publicó Diario El Llanquihue con ocasión del Centenario de Puerto Montt (12 de febrero de 1953), los últimos años del siglo XIX una tragedia recayó sobre el colono. Un voraz incendio destruyó su casa habitación, sus industrias y su local comercial, quedando literalmente en la calle. A mayor desgracia, de los pobladores osorninos no recibió ayuda ni apoyo ante tan compleja situación y para colmo de su mala suerte, también perdió sus vapores, destrozados con todas sus mercaderías en el peligroso viaje por la Barra del Río Bueno.
Por tal motivo, a partir de 1896 se radicó definitivamente en Puerto Varas.
Enrique Wiederhold contrajo matrimonio con Emilia Piwonka y tuvo tres hijos: Carlos, Germán (uno de los primeros fotógrafos de la zona a fines del siglo XIX) y Rudolfo Wiederhold Piwonka, quienes al igual que su progenitor se entregaron a una vida de trabajo y desarrollaron una intensa labor en beneficio de la región.
Estudió Arquitectura
Carlos nació en Osorno, el 9 de julio de 1867. Cursó sus estudios primarios en el Instituto Alemán de Osorno, para luego continuarlos en el Imperio Alemán, donde obtuvo el título de arquitecto, volviendo a Chile en 1893. En este país contrajo matrimonio con Francisca Erberth, y en segundas nupcias con Emilia Glein, sin que se le conozca descendencia.
En 1894 se radicó en Puerto Montt, donde se une a Carlos Wittwer y Carlos Pieper para crear la firma Carlos Wiederhold y Compañía, que se dedicaba a la compra y venta de frutos del país. Tuvo una de sus bodegas en calle Antonio Varas 167, en el edificio donde a partir de 1933 comenzó a funcionar Diario "El Llanquihue" y que se mantiene allí hasta hoy.
Según se relata en el libro "150 años Deutscher Verein e Instituciones Alemanas (1860-2010)" de los autores Tótila Lintz, Guillermo Neumann y Henry Scholtbach (2011), la firma adquirió un gran prestigio, pues fue una de las que vendía mayor cantidad de quintales de mantequilla a las salitreras en el norte del país. Esta casa comercial estableció sucursales en las ciudades de Puerto Varas y Llanquihue, surtiendo de artículos de ferretería, mercería y manufacturas.
Ruta comercial
Para potenciar el comercio, Carlos junto a sus hermanos German y Rolf y el chilote Antonio Millaqueo exploraron la apertura de una ruta que conectara el sector Casa Pangue, con Peulla por el lado chileno y Puerto Blest por el argentino, la que se conoció como la "Ruta de los raíles".
Carlos Wiederhold no sólo construyó el primer hotel en Peulla, sino que cruzó la cordillera de Los Andes y con la finalidad de reforzar la ruta comercial trasladó todo un barco desarmado desde Puerto Montt a lomo de mulas para luego ensamblarlo en el destino.
Según cuenta un testigo de aquella aventura, el osornino Efraín Cárdenas Arriagada, la caldera, la máquina, el ancla, inclusive las cadenas, todo fue trasladado por piezas de acuerdo a la capacidad que podía cargar una mula. Por el traslado de todos los materiales para el armado de la embarcación, hasta su terminación, tuvo que comprar entre 500 a 600 mulas, que en esos años le costaron -cada una- unos seis pesos nacionales.
En este relato, recogido más tarde por sus descendientes, también da cuenta de las sacrificadas condiciones en las que se desarrolló esta hazaña.
"Cuando tenía 14 años de edad fui llamado por mi padre con mi hermano mayor Librado (…); llegamos al lugar El Bolsón donde vivía mi padre, don Lucas Cárdenas, el día 9 de junio. Allá estuve más o menos con mi padre unos tres meses; cuando se nos terminaron los víveres nos pasaron a ver unos
el comerciante aventurero que dio su nombre a Bariloche
" Unos gauchos traían víveres comprados en un negocio en 'Vuriloche'. El negocio era de un alemán-chileno: Carlos Wiederhold"
Efraín Cárdenas Arriagada,, Osornino que trabajó con Wiederhold a fines del siglo XIX.
1935 falleció en Santiago el reconocido comerciante Carlos Wiederhold Piwonka.