12:06 horas: Aunque el deterioro va a depender de la condición nutricional de cada persona previa a la huelga, especialistas estiman que no más allá de 60 días puede resistir un ser humano sin comer.
Registros de ayunos prolongados hay pocos. Dentro de ellos, se sabe que en 1917, un hombre murió a los 63 días de ayuno, durante el cual sólo bebió agua. Durante este tiempo perdió 40% de su peso. Más cercano en el tiempo, en 1981, un republicano irlandés llamado Bobby Sands, realizó una huelga de hambre por 66 días, en la que si bien no murió, llegó a perder el 30% de su peso.
Al cumplir hoy 54 días sin consumir alimentos sólidos, los 34 reos mapuches en huelga de hambre líquida se encaminan hacia un peligroso récord histórico que a medida que pasan las horas está poniendo en riesgo su vida.
Si bien, los días que una persona puede sobrevivir en ayuno absoluto (sólo bebiendo agua) depende en gran medida de la cantidad de grasa que se tiene almacenada en el cuerpo, cuando ya han pasado 50 jornadas el riesgo de morir se hace cada vez más latente.
Así al menos lo cree la directora de la carrera de Nutrición y Dietética de la Ufro, Solange Martínez, quien señala que "pudiera ser que (los huelguistas) estén entrando a una etapa crítica de riesgo vital donde es imprescindible que los monitoreen, los evalúen y que estén hidratados porque si el organismo está recibiendo agua de alguna manera compensa este gran deterioro que está teniendo".
Etapas
Hay que considerar que nuestro organismo está conformado por agua, glucosa, grasa y proteínas. La especialista explica que en las primeras etapas del ayuno, la persona utiliza las reservas de azúcar que tenga en la sangre (o glucosa). En forma posterior, vendrá el uso de la grasa que está presente en algunos órganos y también bajo la piel.
"Entonces, por eso depende mucho del estado nutricional de la persona. Si está con sobrepeso o con obesidad, lógicamente que tiene más grasa y por lo tanto va a poder soportar mayor tiempo una huelga de hambre. En cambio, si está normal o enflaquecido, este período de uso de la grasa es mucho más corto", indica Martínez.
A su juicio, como la grasa es la que aporta más calorías al organismo, una persona con mayores depósitos de grasa puede soportar perfectamente más de 30 días en huelga de hambre. "Si ya se echó mano a toda la grasa disponible, después ya utilizamos los órganos que están conformados principalmente por proteínas, es decir hígado, páncreas, corazón y principalmente la musculatura".
Cuando ya se ha utilizado el azúcar, la grasa y las proteínas, el organismo entra en una etapa crítica llamada "anasarca" que se caracteriza por una acumulación excesiva de líquido. "En esta fase ya hay desnutrición y líquido circulante en el cuerpo de forma excesiva por lo que hay riesgo vital importante", asegura.
Según la nutricionista, el tiempo máximo que puede estar una persona sin consumir alimentos sólidos son 60 días, lo que es preocupante si se considera que sólo faltan 6 días para completar los dos meses.
No se puede predecir
Desde el punto de vista médico, la doctora Gloria Rodríguez, seremi de Salud de La Araucanía, expresa que es difícil predecir cuánto tiempo puede estar una persona sin consumir alimentos sólidos.
"Eso va a depender del estado general y de las reservas que se tengan disponibles. Lo más importante eso sí es el consumo de agua y de glucosa que es el combustible del cerebro, por lo tanto si se mantiene la ingesta de líquidos, una persona podría permanecer bastante tiempo sin presentar daños en sus órganos, aunque eso es relativo", precisa.
Pese a ello, la nutricionista Solange Martínez, sostiene que independiente del agua que se consuma, el cerebro es un órgano que requiere de azúcar para funcionar. "Por eso, si ya se consumieron todas las reservas de azúcar, de grasa y de proteínas, el riesgo de mortalidad es alto aún cuando el organismo se esté hidratando", dijo.
Estado actual
En tanto, según la doctora Berna Castro, quien ha visitado a la mayoría de los reos en los penales en que se encuentran, sus condiciones han comenzado a empeorar desde los cincuenta días en adelante.
Se estima que los huelguistas han bajado de 10 a 12 kilos y algunos un poco más. Ya estarían con el deterioro clásico que significa ir bajando de peso después de tantos días en huelga de hambre, lo que se ha traducido en cefaleas, cansancio, calambres, hipertensión, mareos y taquicardia. Todos estos son los problemas que se van produciendo físicamente en una huelga de hambre.
De acuerdo a lo expresado hace unos días por esta profesional, a partir del día 50 ya la situación pasa a ser muy peligrosa.
"Depende mucho de las condiciones previas de los huelguistas y el autocuidado que hayan tenido, pero es evidente que dentro de los 50 ó 60 días el deterioro empieza a ser progresivo y empieza dejar huella en el organismo. Ahora, eso se va viendo día a día y en la medida que esto va afectando órganos vitales como los riñones, el corazón y el hígado. Hasta el momento ellos están estables o sea sus reservas han respondido bien, pero después de 50 días uno tiene que estar muy alerta", sostuvo la doctora quien se ha mostrado preocupada por esta compleja situación que viven 34 comuneros en distintas cárceles del país.
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