Usted está en : Portada : Crónica Domingo 24 de febrero de 2008

Consolidación de la Independencia

Con la firma del Tratado de Tantauco, cinco días más tarde, el 19 de enero, y la proclamación de la independencia de Chiloé, en el fuerte San Antonio, el día 22 se consolidaba definitivamente la emancipación de Chile.

El 20 de marzo de 1817, ya impuesto de la victoria de los patriotas en Chacabuco, el Virrey Pezuela del Perú "proveyó" del nombramiento de gobernador Político y Militar de Chiloé, al comandante Antonio de Quintanilla y Santiago, en reemplazo del coronel Ignacio Justis, que había solicitado su relevo para retornar a España, temeroso del curso de los acontecimientos futuros.

Quintanilla que había ingresado al Ejército realista a instancias del brigadier Antonio Pareja, mientras ejercía el comercio en Concepción, había participado en las principales acciones de la Patria Vieja, dejando de manifiesto en todas ellas, un indeclinable valor y un objetivo análisis táctico, acompañados de un elevado ardor combativo.

Con tales atributos, no era de extrañar que tan pronto asumió su cargo en la Gobernación de San Carlos, se abocara a un acucioso estudio de las medidas más eficaces, para las acciones de defensa y de los sitios estratégicamente mejor ubicados para el emplazamiento y reforzamiento de los fuertes. Debido a estos factores, le otorgó una especial prioridad a la escarpada puntilla de San Miguel de Agüi, consciente que ya las fuerzas reales no disponían del necesario poderío bélico y que las posibilidades de refuerzos se hacían cada día más difíciles.

En consecuencia, en un periodo relativamente breve, pudo obtener el fruto de su acertada estrategia: el día 17 de febrero de 1820, el Almirante Lord Tomas Alejandro Cochrane, después de capturar la considerada inexpugnable plaza de Valdivia, anclaba en la puntilla de Huenchucuicui, con las goletas Montezuma y Dolores. En la noche del mismo día, para el logro de una mayor sorpresa, dispuso el asalto de las fortalezas de Agüi, a cargo del aguerrido e intrépido sargento mayor Guillermo Müller, con 170 infantes de marina, 60 de los cuales integrarían el primer escalón.

Ataque al fuerte

Desgraciadamente, la eficacia de la defensa hizo que la totalidad del pelotón resultara víctima de su intento: 20 muertos y 40 heridos graves, entre los cuales se encontraba el mayor Müller, que aunque logró ser rescatado por el capitán Erescano, falleció momentos después.

Un segundo fracaso afectó a otra expedición patriota, comandada en esta oportunidad por el propio director general don Ramón Freire Serrano, en los llanos fangosos de Mocopulli, el día 1º de abril de 1824, cuyas fuerzas a cargo del audaz coronel Jorge Beauchef, habían desembarcado en el puerto de Dalcahue. Sin embargo, Quintanilla tenía la certeza que el Gobierno de Chile no se resignaría a renunciar de nuevos intentos para conquistar la indómita isla y de nuevo sus aprensiones se vieron plenamente confirmadas: El 8 de enero de 1826, amanecieron ancladas al noroeste de punta Corona las corbetas Chacabuco, O'Higgins, Independencia, Galvarino, Lautaro y Aquiles y los transportes Resolución, Ceres, Infatigable y Golondrina. Diez naves con 2.500 hombres, bien apertrechados y decididos a retornar con la victoria.

A la mañana siguiente, la escuadra atacó el fuerte Corona, obligando a sus defensores a refugiarse en la fortaleza de Agüi, cuyos cañones accionados por los antiguos y buenos artilleros de la isla, no dejarían acercarse a alma viviente". Consciente del riesgo de estos cañones, el comandante en Jefe de la expedición dispuso el día 10, que una fuerza de infantería desembarcara en las playas de Puerto Inglés y cruzando la Península de Lacuy conquistara las baterías del fuerte Balcacura. Tal misión, a cargo del coronel Santiago Aldunate, culminó en forma exitosa, permitiendo que el Castillo de Agüi quedara aislado y por consiguiente, las fuerzas patriotas planificaran las acciones inmediatas con mayor confianza.

Rendición honrosa

El 11 de enero, superando los fuegos de los fuertes Agüi y San Antonio, el Aquiles, el Galvarino, la Independencia y la Chacabuco, se instalaban al pairo a la vista de la bahía de Ancud y en la tarde un parlamentario del general Freire, le entregaba al gobernador Quintanilla una proposición de rendición honrosa. No obstante tal ofrecimiento, éste impulsado por una decisión sublime, contestó en forma negativa la tarde del día siguiente, después de celebrar un Consejo de Guerra con sus tropas y principales vecinos de la ciudad. En el intertanto, su ayudante, acompañado de algunos sargentos, concurría a los domicilios de los pobladores, para aconsejar su alejamiento hacia los bajos de Pudeto, en prevención de un posible bombardeo por parte de la escuadra chilena.

El general Freire, tan pronto recibió el pronunciamiento de Quintanilla rehusando el ofrecimiento patriota, planificó el desembarco de la infantería en las playas de Lechagua, ubicadas a una distancia aproximada de 6 kilómetros desde Ancud, operación que se concretó en la amanecida del día 13. Desembarcando el ejército patriota, se procedió a su división en tres cuerpos con alrededor de 600 hombres cada uno, bajo el mando de los coroneles Aldunate, Beauchef y Rondizzoni, respectivamente, dejándose un batallón de reserva a cargo del comandante Manuel Riquelme.