Usted está en : Portada : Editorial Miércoles 30 de agosto de 2006

La importancia de las comunas

Es necesario entender que no puede haber desarrollo regional si no hay progreso comunal, ya que en las comunas reside una valiosa fuente de energía y voluntad.

A pesar de los caprichosos avances por dividir nuestra Región, nos parece oportuno plantear una realidad que, aunque parezca una obviedad, es saludable remarcarla: la Décima Región no es sólo Puerto Montt; existe una vida intensa que se vive con todos sus logros y pesares en cada una y todas las comunas de la zona. Y en esas comunidades se asientan con expectativas de alcanzar mejores niveles de vida, miles de ciudadanos; hay allí actividad variada, sueños y proyectos, tanto como hay dificultades; también hay ideas, iniciativas, ganas de crecer y progresar.

Uno de los fenómenos más críticos que cruza, en la práctica, todo el territorio nacional, como una suerte de cultura muy arraigada, es el de la excesiva centralización que radica su mayor acento en Santiago. Allí y para allá, todo.

Habría que agregar -y en eso también existe unanimidad en la mayoría de los municipios- que el mismo fenómeno se repite en cuanto a la relación de las capitales regionales versus las comunas, en cuyo caso bien se puede hablar de centralismo regional con toda su carga de descompensaciones y, no pocas veces, de injusticias.

Desde nuestro punto de vista, no podrá existir desarrollo verdadero si no se considera a la región como un todo; y será altamente perjudicial que se deje a las comunas que cada cual vaya como pueda por el camino del progreso sin importar si avanzan, si superan sus problemas. Participamos de la idea de que es indispensable aunar toda la fuerza disponible, aquí y allá, para diseñar el futuro que se quiere, y esa es tarea de los gobernantes.

Observada con rigor objetivo la realidad de las comunas, se percata uno que las comunas pueden ser -y deberían ser- un tremendo aporte para el desarrollo integral y global de la Décima Región. Y aunque ésta siga siendo una obviedad, no está de más enfatizar este hecho, porque la misma realidad lleva a creer que tal situación no es plenamente entendida por quienes debieran entenderlo.

Es necesario entender que no puede haber despegue regional si no hay progreso comunal, ya que en las comunas reside una energía y una voluntad de acción urgente de ser aprovechadas en beneficio del desarrollo de la región. En ese sentido, da la impresión que en los municipios abunda la disposición de ánimo para trabajar y crear conforme a las ventajas de cada localidad, además de convicción acerca de que el desarrollo y el futuro es indispensable impulsarlo mediante esfuerzos compartidos.

Llamamos la atención sobre lo que ocurre en comunas y evaluamos que una tarea de coordinación de la capital regional con las expectativas y necesidades de esas comunas, es una responsabilidad impostergable. De una gestión de ese tipo sólo podrían recogerse beneficios que redituarán en favor de la gran tarea de impulsar el crecimiento armónico, equilibrado y justo de la Décima Región, a pesar de los insistentes y adelantados caprichos por dividirla.

 
 
Opciones
Volver a la portada Volver a la portada
Enviar este artículo Enviar este artículo
Imprimir sólo texto Imprimir sólo texto